Testimonios

ROSARIOS PARA EL HOSPITAL

La idea surgió porque una amiga nos comentó que rezáramos porque quería llevar unos rosarios al hospital de Alcalá de Henares, para que los enfermos pudieran al menos rezar en la soledad de la enfermedad. Al conseguirlo nos animamos a hacerlo en nuestra ciudad (Cartagena) y otra amiga y yo nos pusimos a ello. Estuvimos viendo cómo conseguir rosarios o crucifijos por internet pero dada la situación no encontramos nada porque todas las opciones iban a tardar demasiado tiempo. Antes de continuar hablamos con uno de los capellanes del hospital de Santa Lucia, el hospital principal de nuestra ciudad, que además es párroco de la iglesia que suelo frecuentar. La idea le pareció estupenda y seguimos a ello. 

Buscando otras opciones para conseguir rosarios el marido de mi amiga se le ocurrió llamar a un monasterio cisterciense que hay por la zona y le explicó lo que queríamos hacer, la monjita que le atendió (Sor Maria Dolores) nos dijo que tenia unos cincuenta y tantos rosarios y que fuéramos a recogerlos, como no podíamos salir sin una causa justificada el marido llamó a un comisario de la guardia civil amigo suyo y este se puso en contacto con el comisario de la zona. El comisario mandó a una pareja que se encontraba patrullando por la zona del monasterio y los recogió, se avisó al monasterio. Las monjas estaban emocionadas con la llegada de la pareja de guardias civiles y se hizo entrega de los rosarios que se llevaron al cuartel. De ahí los recogió el marido y se los llevó a su casa, ahora solo hacía falta hacérselos llegar al sacerdote. Como el salir es tan complicado el inspector se ofreció a llevármelos para que se los hiciésemos llegar al párroco y capellán. 

Así fue cómo la guardia civil escoltó los rosarios hasta mi casa y de ahí se los bajamos al párroco. Cuando los rosarios hicieron escala en mi casa metí unas estampas que teníamos de la Virgen de la Infancia Espiritual para que los enfermos pudiesen rezar a nuestra Madre lo mejor posible. 

Ceci (Cartagena, Murcia)

PIDIENDO LAS FUERZAS DE UN NIÑO

Todos contamos con la esperanza de ser una de aquellas personas asintomáticas que padecen el virus Covi-19 pero cuando los síntomas se hacen presentes en tu día a día, ya solamente piensas en la evolución de la enfermedad y en la falta de medios en los hospitales de mi ciudad.

El dolor de cuerpo, un agotamiento extremo te lleva a pensar que sean esos días tus últimos de vida.

Ante esa incertidumbre solamente me quedaba pedir a la Reina de la Infancia Espiritual las fuerzas de un niño para confiar y abandonarme en las manos de Dios.

Anónimo (Madrid)

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