Testimonios

¿Para qué enfadarse? Mari 44 años Madrid

En vacaciones solemos pasar el tiempo con mi familia, tengo un cuñado que suele pasarse el día enfadado, se enfada por todo, es ya mayor y está acostumbrando a poco ruido a su alrededor. Cuando llegamos a la casa familiar con todos mis hijos su paz cotidiana se vuelve en jaleo y bullicio infantil lo que provoca continuos enfados en mi cuñado.

Voy a poner un ejemplo de uno de sus enfados: Un día al llegar la hora de la comida, en la mesa relucía un plato con cuatro pepinillos en vinagre y mis descendientes no dudaron en tirarse a por el plato para devorar los pepinillos en vinagre. Mi cuñado se sentó en la mesa para disfrutar de la comida y al observar el plato de los pepinillos vacíos se enfadó preguntando a los niños que ¿quién se había comido su pepinillo en vinagre?.  Como madre me planteé devolverle los gritos a mi cuñado porque se estaba poniendo al nivel de los niños, aunque opté por soltar una carcajada tras otra, tanto me reí que mis hijos se empezaron a tronchar de la risa y mi cuñado terminó con su variedad de protestas pasando a sentirse un poco ridículo por su actuación.

Desde que acudo a la Reina de la Infancia Espiritual mis reacciones ante los imprevistos son más divertidas.

¿Cuánto podemos criticar? Carmina 77 años Jaén

Soy jubilada tengo 77 años, tengo mi grupo de amigas con las cuales suelo compartir muchos momentos, casi todas las tardes quedamos para ir a Misa y después nos paseamos mientras hablamos de nuestros hijos, de la última receta de Arguiñano, incluso rezamos algún misterio del rosario.

Otra amiga me animó a mi y a mi marido  a que hiciéramos un viaje con el imserso, varios matrimonios nos apuntamos y viajamos a Benalmádena, aunque nadie me avisó de lo que iba pasar.

El primer día todo parecía normal, amigas que se conocen en un ambiente distendido y conversaban de sus vidas, aunque cuando llego la hora de la cena me empezó a sonar todo un poco raro, una de mis compañeras me criticaba el vestido que llevaba otra de nuestras acompañantes, al principio pensé que no se habría dado cuenta del comentario de mal gusto, pero mi sorpresa siguió creciendo cuando la protagonista del vestido que no había sido del agrado de mi amiga, me criticaba el peinado de la otra, de esta forma se fue generando un clima de crítica, de envidia, de mal gusto que las vacaciones más que ser un verano azul se transformó en un otoño gris, jamás imaginé que se podían criticar tantas cosa. Al final todas las veraneantes terminaron enfadadas, si ilusión de volver a repetir la experiencia.

No fue hasta este momento donde no supe apreciar las grandes amigas que tengo que no critican a nada, ni a nadie. Por lo cual deduzco que en mi grupo de amigas vivimos las virtudes de la infancia espiritual, ya que lo niños no saben criticar.

Fuerzas para salir a la calle Liliana 60 años (Buenos Aires)

Vivo en Argentina, desde hace unos años estoy enferma, padezco de una fuerte depresión que me imposibilita salir a la calle. Por internet conocí a la nueva imagen de la Virgen que me recordó mi época infantil.

Tras rezarla en varias ocasiones he sentido la fuerza de volver a la salir a la calle, incluso me he apuntado a un taller de costura donde voy a conocer a personas nuevas.

Educando en sencillez Mari 44 años (Madrid)

Ayer vino mi hija del colegio muy enfada, fruncía el ceño cada vez que hablaba, su disgusto se debía a que una amiguita de clase no le había invitado a su fiesta de cumpleaños. Como madre tuve dos opciones, dedicarme a referir que vaya amiga ingrata tiene mi hija que no ha tenido el detalle de invitar a mi preciosa hija a su cumpleaños, o la otra opción era, afirmar ante mi pequeña que no pasa nada, que ya vendrán muchas fiestas y podrán estar juntas. Al final opté por la segunda posibilidad, básicamente porque ante todo soy la educadora de mi hija y deseo que aprenda a ser una mujer sencilla, sin demasiadas complicaciones en la cabeza. Esta nueva actitud frente las dificultades la ha ido aprendiendo de la nueva advocación María, Reina de la Infancia Espiritual.

Recuperando la salud Dolores 34 años (La Coruña)

Hola. Soy Dolores. Vivo en La Coruña y os paso mi testimonio con la intervención de la Reina de la Infancia Espiritual.Resulta que mi hijo es el padrino de unos niños que se criaron con sus abuelos ya que la madre los tuvo de soltera y los abandonó y su abuela tiene diabetes entre otras enfermedades del corazón, etc.Ahora al abuelo que ambos trabajaron en el reparto de un periódico local le dio un derrame cerebral y ya no podía hablar ni comer.Hizo el gesto de querer pegarse un tiro y cuando la enfermera le dijo que igual ella también se pegaba un tiro el señor gesticulo que ella no él y yo viendo el panorama tan desolador le recé a la Reina de la Infancia Espiritual para que se curara si era voluntad de Dios porque yo veía que era un desastre y qué sería de estos niños que están siendo criados por sus abuelos enfermos con la ayuda de mi hijo.Y para mi sorpresa el señor se está curando a pasos agigantados ya habla y todo. A lo mejor se tenía que curar igual pero yo creo que fue la Reina de la Infancia Espiritual.

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