Maternidad e Infancia

La maternidad divina de María y su maternidad en referencia a cada cristiano tiene un origen, que la Santísima Virgen es la Madre de Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre, y nuestro Salvador. Igualmente, la maternidad espiritual de María guarda también una estrecha relación con su participación en el misterio pascual de su Hijo, centrado en la Cruz, como consecuencia de la inseparable relación que existe entre Encarnación y Redención. María es también la Madre del Cuerpo místico de Cristo, que es la Iglesia. Así pues, justamente, durante el concilio Vaticano II, el 21 de noviembre de 1964, Pablo VI atribuyó solemnemente a María el título de “Madre de la Iglesia“. 

El amor maternal que la Virgen María nos tiene y nos manifiesta a cada uno de sus hijos como a la Iglesia de forma particular, es el reflejo del mismo Amor paternal de Dios, del que ella participa de forma singular; las manifestaciones más ‘maternales’ de ese Amor divino, quedan recogidas a lo largo de la Sagrada Escritura.

Maternidad e infancia espiritual son dos términos que sin lugar a dudas están íntimamente unidos. En la vida de infancia los cuidados maternales brotan de forma natural en cada hijo de Dios, grandes santos a lo largo de la historia de la Iglesia nos muestran la intervención maternal sobre cada uno de ellos.

María como Reina de la Infancia Espiritual nos acerca hacia el misterio de la maternidad divina en su relación con la paternidad de Dios. “El Padre ha dado a María una participación especial en su Paternidad para ser la Madre de Jesús y, al mismo tiempo, Madre nuestra”.

Comenzamos un año nuevo: “Invoca a la Santísima Virgen; no dejes de pedirle que se muestre siempre Madre tuya: “monstra te esse Matrem!”, y que te alcance, con la gracia de su Hijo, claridad de buena doctrina en la inteligencia, y amor y pureza en el corazón, con el fin de que sepas ir a Dios y llevarle muchas almas” Esta jaculatoria –monstra te esse Matrem! tomada de la liturgia, nos puede servir para estar unidos a Ella especialmente en este día: ¡Madre mía!, ¡muestra que eres Madre!… en esta necesidad y en aquella otra…, con este amigo… que tarda en acercarse a tu Hijo…



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