¡¡¡Hija pequeña de María!!!

Soy la mayor de mis hermanos, y siempre he sido un poco madre, para bien o para mal, he notado siempre esa responsabilidad. Esto lo digo porque me cuesta un poco lo de imaginarme hija pequeña, aunque cuando digo esa expresión se me viene a la cabeza un hecho de mi infancia que ocurría continuamente en invierno: meternos bajo el abrigo de mi madre, porque había muchísimo frío y bajo ella se estaba súper calentito.
Pero el otro día volví a caer en lo de “hijos pequeños”, y que queréis que os diga, fue una pedazo de caricia.
Tras una racha un poco regular, el otro día estaba con una amiga y su hija pequeña, que estaba llorando. Me ofrecí a cogerla y calmarla, mientras ella descansaba un poco. Mientras tenía a la niña, esta se durmió plácidamente en mis brazos, si que es verdad, que esta amiga mía es como si fuera mi hermana mayor (la que nunca he tenido) pero en ese momento mirando a la bebé caí:
Humanamente no tengo ningún vínculo con ella, y aquí está sobre mis brazos, bien acurrucadita y tan agusto dormida, y yo, por nada en el mundo dejaría que le pasara nada malo en mis brazos. ¡Y booom! Pensé. ¿Como va a ser menos la Virgen? ¿Como me va a dejar caer de sus brazos y de darme calorcito? Si soy hija suya!
La verdad que se me saltaron las lagrimas, y sonreí pensando: gracias mamá, como voy a dudar que me vaya a ir mal si estoy contigo, bajo tu abrigo o en tus brazos…
MCF (Murcia)

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