Ella estaba allí

Hoy, mientras trabajaba, la Reina de la Infancia Espiritual me ha susurrado al oido: “Pequeño, yo estaba allí. Contigo.” 
He intentado que nadie se percatara, pero mis ojos se han anegado en lágrimas. Porque en ese mismo instante ya sabía a qué se refería nuestra Madre cuando decía “allí”.
“Allí” fue cuando la drogadicción de un hermano, en el Madrid de los 80, casi arruina mi familia, y mi Papá, deseperado, se pasaba el día gritando. Sus gritos aún me erizan los pelos; “allí” fue cuando la prostitución pasó cerca de mí, y salí de aquel lugar sin probarla; “allí” fue cuando perdí el trabajo de mi vida, y no sé ni cómo, logré consolar el llanto de mi mujer. Allí fue cuando…, y cuando…, y cuando…
Gracias, María Santísima, por estar allí. Y por cierto… ni se te ocurra moverte de “aquí”.

Sherpa (Madrid)

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