¡Déjate querer!

Siempre me ha resultado sorprendente la resiliencia de los niños ante situaciones adversas . Tras 16 años al frente de un Aula , y con seis niños en casa, cada día me doy cuenta de todo lo que tenemos que aprender de ellos. Primeramente la confianza que depositan en los adultos . Cualquier palabra consoladora , a la par de una mirada de cariño, hace maravillas, y , en la mayoría de los casos , resuelve el problema. Confían ciegamente, sin exigir pruebas ni pedir cuentas. Esto me hace plantearme qué ocurriría si yo depositara la misma confianza en la Providencia Divina. Seguramente desaparecerían de mi vida los agobios y desasosiegos  para entregarme a los brazos amorosos y consoladores de mi madre. 


Viviendo el confinamiento con los niños intentó imitar su alegría y su capacidad de disfrutar con las cosas más pequeñas: cantar una canción, hacer una tarta o un puzzle les hace ilusionarse como si fuera una actividad excepcional, cuando lo único excepcional es que durante estos días me siento con ellos. Pienso que así nos espera nuestra Madre, con esa ilusión y veo en los ojos de mis hijos el reflejo de María . Durante los días duros, cómo los que estamos viviendo, podemos meditar y valorar todo lo que tenemos y ahora estamos privados , y aprovechar esta dura situación para crecer por dentro .

Alicia Fernández de Castro

2 comentarios en “¡Déjate querer!

  1. Qué bonito artículo…. Qué profunda sencillez. En pocas palabras expresa lo que sienten tantas madres jóvenes. Esta gran adversidad nos va a hacer muy grandes a nosotros xq volvemos a nuestras raíces…..

    1. Preciosa reflexión, Alicia. Breve y aleccionadora. En momentos en los que la sinceridad sale a flor de piel. Porque nos sentimos tan frágiles, tan dependientes, que no nos queda otra que dejarnos querer. Nos creímos superhombres y nos olvidamos de que si Alguien no nos tiene de su mano, un virus minúsculo de nada, nos derrota en un suspiro. Dios perdonará nuestra soberbia. Y nos dará otra oportunidad. Aprovechémosla. Porque la Naturaleza, no perdona.
      ENHORABUENA Alicia.

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